Ya de regreso por el valle, les comparto algo que observé recorriendo
provincias. Cuando comenzó mi búsqueda personal y contaba entre mis amigos que hacia Yoga y terapia me miraba con sorpresa. Aún estaba el mito de que el Yoga era para jubiladas (apenas tenía 20 años) y que terapia hacían los “locos” (que puedo decir, me veía como alguien normal ;) jeje).
Por suerte actualmente está búsqueda se abrió a muchas personas, que aunque no practiquen nada al menos han oído hablar sobre este tipo de disciplinas. Ya no genera tanta sorpresa ni resistencia acercarse a ellas o tomar una sesión. Pero la moneda tiene dos caras.
Cuando el ego es más fuerte y domina la personalidad de quien se acerca a la terapia, no se logra sanar ni cambiar. Como consultantes suelen caer en la rueda de realizar infinitas sesiones de todo lo que aparezca como si fuera un gran shopping de la espiritualidad, creyendo que por eso son mejores personas o que por asistir a una sesión vamos a resolver la situación casi por arte de magia. Todas las disciplinas sirven, siempre y cuando quien las tome lo haga con la total conciencia y responsabilidad de saberse creador de su vida. No anulen su sabiduría interior, a su maestro interno que los guía. La sesión en si no es lo que me va a cambiar la vida, ¡soy yo mismo! El terapeuta que acompaña sólo nos da un empujoncito para ganar claridad, comprensión, compasión y mover la energía hacia la salud. Pero el trabajo debemos seguirlo nosotros mismos día a día, con voluntad. Comprender que ideas y acciones me han llevado hoy hasta acá y comenzar a dejar lo que nos hace daño. ¡Somos más poderosos de lo que creemos!
Por otra parte, he visto personas acercarse desde el Ego a la espiritualidad acumulando certificados de miles de cursos en sus paredes pero sin realizar ningún tipo de proceso personal. El ser “maestro” de algo significa tener conocimiento y perfecto dominio sobre una técnica que comparto y a la vez, haberme dejado atravesar y empapar por ella, no sólo a nivel teórico si no a nivel vivencial. Porque no puedo ayudar a otro, cuando yo no he sanado mis propias heridas. ¿Cómo puedo acompañarte y sostenerte?
Mi reflexión en ambos casos es la misma:
Sin voluntad ni compromiso real a atravesar ese espacio oscuro y doloroso de nosotros, no se llega a un cambio y crecimiento interior. Con crecimiento interior me refiero a que ya no sigo arrastrando las mismas cosas desde hace 10 años, si no que mi cambio hace que eso ya no me afecte porque está resuelto. He avanzado, cuando miro hacia atrás y veo mi vida más ordenada, mis días más felices y con nuevas dificultades y aprendizajes (porque así es esto, una manera de vida que implica evolución permanente). Sean cuidadosos a la hora de elegir con quien atenderse ya que existen montones de terapeutas maravillosos, pero no todos sin igual de responsables.
Escuchen su voz interna, en silencio, se encuentran muchas respuestas.
Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
En Facebook : Espacio Nuevo Ser
www.espacionuevoser.com.ar
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
En Facebook : Espacio Nuevo Ser
www.espacionuevoser.com.ar
Si en algún momento del camino necesitas compañía, para eso estamos en Espacio Nuevo Ser.
