domingo, 26 de febrero de 2017

¿Mayor conocimiento es igual que mayor sabiduría?


Hace unos años que existe un movimiento creciente hacia lo terapéutico, hacia la salud y la espiritualidad. Cada vez son más las personas que se dedican a compartir y también los practicantes o buscadores de una vida diferente.

Como parte de esta expansión tenemos la contracara del exceso de información. Parece que nunca alcanza, que siempre tenemos sed de más. Siempre hay un nuevo curso, una nueva terapia revolucionaria y así vamos sorprendiéndonos y dejando que la curiosidad de comer un poquito de cada plato nos lleve.

Está bien cuando uno comienza: buscar, leer, escuchar diferentes versiones y maestros. Pero en un momento del camino, es necesario elegir. Elegir para profundizar, elegir para ir realmente hacia adentro con esa disciplina que elegimos. Si no, es como ir a la facultad y hacer distintos cursos de ingreso pero no terminar ninguna carrera. Nunca seremos Licenciados en CBC de la UBA, no? Bueno, acá tampoco. Y sobre todo, porque la espiritualidad tiene que ver con llevar a nuestra vida lo que vamos aprendiendo. El cambio, la transformación se hacen con tiempo, voluntad y conciencia. Leerme todos los libros de Yoga del mundo, no me hará sabio, en cambio la práctica de la meditación sí. Tan simple y tanto nos cuesta!

Hay situaciones difíciles de nuestra vida donde buscamos más y más porque creemos que “algo” nos falta y en realidad eso que falta no está afuera. Veo seguido personas con recursos, con seminarios ya hechos y sin embargo no utilizan lo que saben. Son reikistas pero ante un dolor no se acuestan a sanarse con sus manos, saben leer registros pero no los abren y piden claridad para resolver lo que les pasa. Buscar, encontrar, aplicar y vivir con eso que aprendimos adentro, con cada libro, cada maestro y cada curso. Hasta sentir que tenemos todo lo que necesitamos, siempre.

Hace unos días alguien me dijo “cuanto más puedas estudiar, mejor”. Nuestro consejo es cuanto más puedas aplicar, mejor ;)

Si buscas con tu mente, serás sólo un gran conocedor de teorías, pero si buscas con un corazón abierto y comprometido vas a transformar tu vida.

Seamos buscadores sinceros.

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
En Facebook : Espacio Nuevo Ser
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lunes, 20 de febrero de 2017

La diferencia entre Tener y Ser.

¿Ser o tener?
                                                                Empecemos a diferenciar cosas que parecen ser lo mismo.

 El Yoga nombra tres planos del ser: cuerpo, mente y emociones. Pero a la vez, menciona que existe un “testigo” u “observador” que vendría a ser esa parte de nosotros que está ahí presente, sin juzgar, percibiendo, mostrándonos las cualidades que tiene esa mente, ese cuerpo y esas emociones. Y que a la vez, si alimento ese observador, soy capaz de tener el control para usar a mi favor esos tres planos. También me da la posibilidad de percibir el mundo de otra manera, reconocer que existe un alma y que no sólo soy un humano que vino a trabajar, tener hijos y realizarse materialmente. 

 Acá entramos en aprender a diferenciar entre el Ser y el Tener. Entre reconocernos con el Alma en vez de con el Ego. Una cosa es tener el título de profesora de Yoga y otra es ser yogui.
¿Cuál es la diferencia? Cualquiera que curse una carrera, estudie y apruebe sus exámenes puede tener un título, colgarlo en la pared y enorgullecerse de él. Ahora, ¿Qué nos hace SER yoguis? Haber incorporado a nuestra rutina la forma de vida que propone el Yoga. La diferencia entre ser y tener es la coherencia. Es transmitir desde lo que somos, no desde lo que decimos. Es hacer porque lo sentimos, no por status social o por dinero. Porque cuando conectas con la verdad del alma comprendes que la abundancia es algo natural para todos los seres, por tanto siempre que hagas lo que ella te guía, nada va a faltar en tu camino.

Cuando conecto con el Ser, logro fluidez a mi alrededor, armonía, la vida se acomoda a cada paso sin apuro, porque al ser uno con el universo/cosmos/Dios todas las respuestas están dentro mío, no hay sensación de necesidad, ni temor, ni duda, la comprensión conduce nuestra vida con fe y confianza.

Cuando dicen que el Yoga es para relajar el cuerpo y la mente, es cierto. Pero eso no es más que lo que percibimos en una primer clase, a medida que pasa el tiempo de práctica nos damos cuenta que nos lleva a ver lo que realmente somos y encontrarnos con nuestra propia verdad.

Y vos… ¿seguís al deber ser buscando tener cada vez más?
¿O ya conectaste con el Ser divino que habita en vos?


Paula Santiago.
Directora en Espacio Nuevo Ser.
www.espacionuevoser.com.ar

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domingo, 12 de febrero de 2017

¿Donde guardas tus emociones?


¿Has escuchado alguna vez que el cuerpo “habla”? Seguramente si, hoy queremos ir un poco más allá con esta frase.

Mientras seguís leyendo, por favor, pensá cuales son las emociones o sensaciones que más regularmente aparecen en tu vida. Cuando ya las tengas, te hago esta pregunta: 

¿Dónde van las emociones? 

Cuando uno dice, me enojé pero ya se me pasó. ¿Dónde quedó ese enojo? ¿Lo mandé al fondo y lo perdí de vista entre mil otras cosas o realmente lo dejé?

Según el tipo de personalidad, tenemos más tendencia a enojarnos, frustrarnos, entristecernos,
sentirnos culpables, etc. Es como un hábito, viene una situación a mi vida y reacciono sintiéndome así. Pero más allá de eso, volvamos a la pregunta con este ejemplo: me enojé con mi jefe por una injustica. No puedo mandarlo al cuerno porque pierdo mi trabajo, entonces respiro hondo y sigo ahí, diciéndome “ya fue Paula, necesitas el trabajo” y cada día que pasa, me sigo diciendo lo mismo. Hasta que un día, todo lo que no pude decir, toda esa rabia contenida explota con un dolor tremendo de estómago, con un hígado que dice basta y vómitos (ya que el cuerpo de alguna manera necesita desintoxicarse de la indigestión de emociones que se dió). Entonces el “ya fue” que me decía en realidad era una forma de seguir perpetuando algo que me estaba haciendo daño.


No quiero adentrarme en la lectura de lo que el cuerpo nos “dice”, de eso ya hay mucha información, si no hacer hincapié en que podemos ir soltando y descargando antes de explotar.

Las emociones son energía, la energía se puede liberar. Si realmente no puedo decirle a mi jefe lo que pienso,  puedo hacer ejercicios de descarga y sacarme de encima ese peso. Puedo poner un almohadón adelante en una silla, imaginar que es mi jefe sentado y decirle todo lo que siento. Puedo hacer respiraciones exhalando por la boca, liberando ese canal, para no queden ahí las palabras. Estas son algunas ideas, pero el punto es el mismo. Lo que queda en el cuerpo, queda, no pasa y un día explota. Yo puedo liberar, descargar, de la manera en que lo sienta, en que sienta que me sirve y seguir caminando más liviana. No necesariamente hace falta hacerlo de frente con quien tuve el problema, quizás porque es mi jefe, quizás porque es un ser querido que ya partió, en todos los casos existe la posibilidad de sanar, resolver, soltar. Porque eso está en nosotros, asique podemos hacer el ejercicio con nosotros mismos.

La energía se mueve, viaja y te aseguro que si te liberás, afuera habrá cambios también. Como es adentro es afuera, como es afuera es adentro, acordate.

Probanos y nos contas ;)

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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domingo, 5 de febrero de 2017

¿Buscar soluciones afuera o adentro?


Hace unas semanas, a través de una publicidad que hicimos, apareció el comentario de una señora enojada. Nosotros difundíamos un curso de Registros Akáshicos y mencionábamos que entre los beneficios de la herramienta está el de una mayor conexión con lo divino. Ella envió un mensaje diciendo que ya estaba conectada con Dios y sus maestros, que no hacia falta ningún curso. 
Nuestra respuesta fue para mostrarle que no pensamos distinto.

Le di la razón ya que la verdad la tiene cada uno en su interior y en su comunión con Dios/Universo/Fuente. Le expliqué que si bien todos tenemos esa conexión innata como seres humanos, por diferentes cuestiones en nuestra historia y educación la vamos perdiendo, nos conectamos con el Ego, con la Mente, con el mundo material y nos desconectamos de la esencia, de lo que vinimos a hacer, a aprender y a aportar a este mundo.


Esa desconexión tiene un costo alto, ya que perdemos nuestra identidad real y comenzamos a identificarnos sólo con el mundo material, con el cuerpo, con si estoy flaca o gorda, con si tengo las uñas desprolijas y para más de uno un corte de pelo que no me favorece pareciera ser cosa de vida o muerte. Claro que no todos somos así, pero seguramente lees esto y te acordas de algún amigo/amiga que si lo es. O que corren detrás de más dinero, mejor puesto de trabajo, a ver quien tiene el último mega Iphone, el super 0 km, etc. Somos seres humanos viviendo en la tierra, no están “mal” las comodidades, los gustos, la belleza estética el problema es cuando eso es lo más importante y descuidamos todo lo demás.
Hacemos sin sentir, accionamos sin conciencia… y en un momento nos sentimos vacíos, o angustiados, o infelices, o llenos de odio, frustrados, etc. Ahí comienza nuestra búsqueda, después de años de identificarnos con el mundo material, con perseguir cosas efímeras, nos damos cuenta de que no sabemos que queremos. De que no somos felices, de que “creía que cuando tuviera (….completar lo que deseaban…..) iba a ser feliz, a sentirme completo”. Llegan a su meta y rápidamente vuelven a necesitar otra, y asi.

Para eso sirven estos recursos terapéuticos, para cuando uno necesita retomar su conexión, sanar la historia, cambiar formas de pensar y de hacer las cosas, etc. Para cuando uno desea dejar de vivir de esa manera y vivir de otra, en la que pueda sentirme pleno, en paz.

Lo que compartimos en Nuevo Ser, son recursos que cuando nosotros hicimos nuestras crisis nos ayudaron a armonizarnos, a comprender, a soltar, salir y cambiar para hoy estar acá.
Por eso es un placer compartirlos y un honor que las personas nos dejen acompañarlas.

A esta mujer le agradecí, por darme la posibilidad de reflexionar y recordar porque hago esto que hago. Le dije que me alegraba si ella se sentía conectada y guiada por Dios, pero que no todo el mundo se siente así. Y para quien necesite una ayuda, estamos. Así como cuando yo sentí que el mundo se me venia abajo y que mi vida era un caos de infelicidad estuvieron quienes me sostuvieron, acompañaron y me mostraron otras realidades. 

Yo conocía una sola, pero habia miles de maneras de vivir.

Que tengan una hermosa semana. 

Paula Santiago
Directora en Espacio Nuevo Ser
www.espacionuevoser.com.ar