domingo, 12 de febrero de 2017

¿Donde guardas tus emociones?


¿Has escuchado alguna vez que el cuerpo “habla”? Seguramente si, hoy queremos ir un poco más allá con esta frase.

Mientras seguís leyendo, por favor, pensá cuales son las emociones o sensaciones que más regularmente aparecen en tu vida. Cuando ya las tengas, te hago esta pregunta: 

¿Dónde van las emociones? 

Cuando uno dice, me enojé pero ya se me pasó. ¿Dónde quedó ese enojo? ¿Lo mandé al fondo y lo perdí de vista entre mil otras cosas o realmente lo dejé?

Según el tipo de personalidad, tenemos más tendencia a enojarnos, frustrarnos, entristecernos,
sentirnos culpables, etc. Es como un hábito, viene una situación a mi vida y reacciono sintiéndome así. Pero más allá de eso, volvamos a la pregunta con este ejemplo: me enojé con mi jefe por una injustica. No puedo mandarlo al cuerno porque pierdo mi trabajo, entonces respiro hondo y sigo ahí, diciéndome “ya fue Paula, necesitas el trabajo” y cada día que pasa, me sigo diciendo lo mismo. Hasta que un día, todo lo que no pude decir, toda esa rabia contenida explota con un dolor tremendo de estómago, con un hígado que dice basta y vómitos (ya que el cuerpo de alguna manera necesita desintoxicarse de la indigestión de emociones que se dió). Entonces el “ya fue” que me decía en realidad era una forma de seguir perpetuando algo que me estaba haciendo daño.


No quiero adentrarme en la lectura de lo que el cuerpo nos “dice”, de eso ya hay mucha información, si no hacer hincapié en que podemos ir soltando y descargando antes de explotar.

Las emociones son energía, la energía se puede liberar. Si realmente no puedo decirle a mi jefe lo que pienso,  puedo hacer ejercicios de descarga y sacarme de encima ese peso. Puedo poner un almohadón adelante en una silla, imaginar que es mi jefe sentado y decirle todo lo que siento. Puedo hacer respiraciones exhalando por la boca, liberando ese canal, para no queden ahí las palabras. Estas son algunas ideas, pero el punto es el mismo. Lo que queda en el cuerpo, queda, no pasa y un día explota. Yo puedo liberar, descargar, de la manera en que lo sienta, en que sienta que me sirve y seguir caminando más liviana. No necesariamente hace falta hacerlo de frente con quien tuve el problema, quizás porque es mi jefe, quizás porque es un ser querido que ya partió, en todos los casos existe la posibilidad de sanar, resolver, soltar. Porque eso está en nosotros, asique podemos hacer el ejercicio con nosotros mismos.

La energía se mueve, viaja y te aseguro que si te liberás, afuera habrá cambios también. Como es adentro es afuera, como es afuera es adentro, acordate.

Probanos y nos contas ;)

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
En Facebook : Espacio Nuevo Ser
www.espacionuevoser.com.ar

Si en alguna parte del camino necesitas compañía, nos encontramos en Espacio Nuevo Ser.


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