Hace unos días, estuve dando un seminario en Bahía Blanca y dentro de todo lo
interesante compartido me dejaron el nombre de una película chilena llamada
“Sin Filtro”.
Ni bien llegué a casa pude verla y más allá de la historia, me espejó
situaciones que cotidianamente vemos en las consultas. Una mujer con una vida
aparentemente “normal”, tranquila, pero que sufre ataques de pánico y toma
grandes cantidades de medicación psiquiátrica para manejarlo. Ella no logra
comprender ni ver que es lo que le genera ese malestar, siente punzadas en el
pecho, le falta el aire, toma la pastilla y sigue su día.
Cuando va al psiquiatra, le dice que la única solución es aumentar la medicación.
Ella angustiada responde que no sabe porque se siente así “si tiene todo lo que
quiere, un trabajo estable, un marido, una casa” y por suerte termina cayendo
con un médico chino que la ayuda a liberar la energía de su corazón para
empezar a conectar con el sentir y poner las cosas en su lugar.
Lo interesante de esta historia, es que ella en su mente cree que TIENE TODO y
debería ser feliz, cuando la felicidad no se trata de tener. Cuando los objetos no hacen a la felicidad, aunque si
puedan acompañarla. Se desconectó por
completo de lo que ella sentía, deseaba, de que cosas le molestaban, pasando a
someterse con tal de no confrontar con nadie y seguir manteniendo una paz
ficticia que la estaba enfermando.
Muchos viven la vida de esta manera, como si el destino ya hubiera barajado y
no existiera posibilidad de otra cosa. Como si siguiéramos el camino de lo que
se debe hacer y ser, sin
preguntarnos si ese camino es para nosotros o preferiríamos hacerlo de otra
manera.
Cada uno de nosotros es único y particular, nadie nos conoce y sabe más que
nosotros mismos sobre nuestro mundo interno, ni el mejor de los terapeutas. Ir
hacia adentro, reflexionar sobre que sueño en esta vida es parte de ir
construyendo un camino en dirección a la felicidad verdadera. Quizás creí que
armar una familia era la felicidad, pero acá me encuentro con un marido, dos
hijos y me siento mal… o creí que ser exitoso profesionalmente era lo
importante y ahí estoy, trabajando mil horas sintiéndome solo… o que ganar
mucho dinero era lo fundamental y ahora me veo exigido, estresado, sin poder
disfrutarlo ni vivir en paz. No hay UNA sola forma, un molde para todos. Es
necesario emprender la propia búsqueda.
En la película cuando este personaje descomprime su pecho, comienza a poner límites
claros, a hacerse respetar, se da cuenta que no es feliz con su pareja, que no
la respeta ni acompaña y así va tomando decisiones, al principio de forma brusca
y desbordada, ya que no sabe cómo manejar todo lo que siente “de golpe” pero
después de va acomodando.
¿Algo de esto hace eco en tu interior?
Contanos! ;)
Paula Santiago
Directora en Espacio Nuevo Ser
www.espacionuevoser.com.ar
En Espacio Nuevo Ser intentamos brindar herramientas que te permitan verte,
sentirte, comprenderte y puedas con ellas encontrar lo que tanto estás
buscando.

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