domingo, 23 de octubre de 2016

¿Tenes idea de cuanto te pareces a tus padres?


Cuando miramos el mundo, es como si lo hiciéramos con unos lentes que fueron “hechos” con las experiencias de nuestra vida y que condicionan todo lo que vemos.
¿Qué quiero decir?
Comencemos del principio, como debe ser.

Al nacer, somos puro instinto de supervivencia, con que nos den alimento, abrigo y amor andamos bárbaro. Aún no hay ideas sobre nada, sólo sensaciones y según como nuestros cuidadores respondan a nuestras necesidades irán dejando huellas en nuestro mundo interior. Vamos creciendo y ellos nos acompañan a descubrir el mundo, nos dicen que cosas están “bien” y cuáles están “mal”, nos transmiten sus ideas de la vida, de que se trata el amor, el trabajo, el dinero, la escuela, como relacionarnos, sentarnos, hablar, etc.

Si bien nuestros padres son quienes van a calar más profundo en nosotros con sus creencias también influye el resto del grupo familiar, si tenemos hermanos o somos hijos únicos, si nos han criado nuestros abuelos o tíos, las vivencias que tengamos en el colegio, los maestros, el lugar geográfico, etc.

Y a este punto quería llegar, a decirte que todo lo que hoy pensamos es una construcción basada en todo eso que nos dijeron y vivimos. Es decir, que no es una realidad absoluta, total e indiscutible. Si no que es una verdad parcial. Podemos estar parados vos y yo frente a una situación y ver algo completamente diferente, la opinión y la conclusión que sacamos de ese acontecimiento va a depender de lo que tenemos adentro. También los recuerdos que tenemos son parciales, ya que la memoria va recortando y completando lo que le falta. Entonces muchas veces tomamos decisiones o juzgamos situaciones bajo esta lente distorsionando realidades.

Vamos con un ejemplo de esto: estamos en el banco y hay una gran fila para ir a la caja. Juan es un hombre muy ansioso desde chico, su mamá lo apuraba permanentemente y cuando él se demoraba era gravemente castigado. Aprendió a ir corriendo por la vida, con sensación de adrenalina y no comprende porque los demás son tan lentos. Está sufriendo en esa cola de banco, insultando mentalmente al cajero, al gerente y al mundo entero por ser unos inoperantes a ritmo de tortuga. Marisa en cambio, es una mujer tranquila. Su mamá era una señora que acompañaba con paciencia a su hija y ella aprendió a autoregularse. Por si había mucha gente en el banco, se llevó un libro, asique lo largo de la fila la tiene sin cuidado, aprovecha para estar sentada, descansar y leer. Lo que les piensen, sientan o hagan Marisa y Juan va a estar hablando de lo que ellos tienen adentro. La situación del banco es la misma para ambos, pero cada uno la vive y la maneja diferente.

Una vez más vemos la importancia del auto conocimiento, de revisar nuestra historia, para desarmar modelos que hayamos tomado de otros y que hoy en día ya no nos sirvan. Agradecer lo que nos han dado y lo demás transformarlo, buscando ser la mejor versión de nosotros mismos.

¿Qué área de tu vida estás deseando cambiar? ¿Qué ideas crees que te limitan para llegar a esa meta?


Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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Si en algún momento del camino necesitas compañía, para eso estamos en Espacio Nuevo Ser.


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