sábado, 15 de octubre de 2016

¡ Mamá, mamá, encontré mi vocación!



El titulo evoca a un programa que veía de “joven” jeje donde el personaje todos los días llegaba a su casa diciendo eso, siempre con una profesión diferente, claro. La que finalmente no lo convencía y en el siguiente programa nuevamente creía haberla encontrado.

Sobre la vocación, es el tema de la semana. Cuando terminé la secundaria, tenía la creencia heredada familiarmente de que debía estudiar para ser “alguien” en la vida y para tener un “buen trabajo”. Me anoté en una carrera, luego cambie y luego volví a cambiar… pero mientras tanto había algo que permanecía en mi vida desde mi adolescencia: mi práctica de Yoga, mi profundo interés hacia el arte, la danza, la música, la filosofía y la psicología. Remaba muchísimo para avanzar en la universidad, llena de contradicciones, ya que en el fondo la motivación que me hacia estar ahí era la promesa de que “tendría un buen trabajo” y eso significaba también que mi economía pudiera ser estable, ya que para ese entonces me mantenía sola y tenía una hija.

Gracias a algunos maestros de la vida comencé a comprender que esa era una posibilidad pero que no era la UNICA. Que para muchos, es el camino del éxito pero que para mi significaba someterme a un modelo de creencias familiar, en el que no era feliz.
Me llevó bastante trabajo interior soltar esa creencia, ya que me daba seguridad esa promesa y elegir otro camino implicó comenzar a confiar en mi intuición, buscando la confianza adentro, sin apoyarla en cosas materiales.


Entendi que yo ya era alguien y que un título solo me marcaba una dirección profesional. Todas las carreras, los oficios y profesiones son necesarias. Un amigo ingeniero me dijo “el mundo es como una gran máquina, para que funcione a la perfección cada pieza tiene que cumplir su función, ninguna está de más, ni puede haber una de menos”. Aún hoy resuena en mi esa analogía que me llevó a preguntarme… ¿y yo que pieza quiero ser? ¿Que aporte quiero dar al mundo?

Entendi que si amaba lo que hacía y entregaba lo mejor de mi, eso crecería, porque todo lo que alimentamos, crece. 

Entendí que si yo encontraba mi verdadera vocación, podría ser feliz y esa felicidad te lleva a buscar compartir con alegría lo que sabés hacer, eso se transmite, al otro le llega y así se expande.

Entendí también que cada ser es único, con cualidades y capacidades, información de vidas anteriores y que tenia facilidad para muchas cosas, pero que aún no lo había descubierto.

Y así, fui construyendo mi profesión como terapeuta. Usando mis capacidades naturales, potenciándolas con el estudio, con el trabajo personal y la experiencia.
En estos años he conocido gente que vivía de formas que no había imaginado, gente con titulo que se dedicaba a otra cosa porque no conseguía trabajo, inclusive recuerdo una profesora de yoga que me contaba sobre su trabajo en un hotel “porque viste que de dar clase no podés vivir”.
La diferencia siempre estuvo en las creencias que tenían cada una de esas personas. No eran “suertudos” o “elegidos” aquellos que trabajaban de lo que amaban, eran personas que habían confiado en sí mismos, que habían hecho un proceso interior de crecimiento que les permitió lograr esos sueños. Muchos se sorprenden cuando cuento que comencé trabajando en McDonalds, ¡casi me parece una vida pasada!
Hoy te invito a reflexionar si realmente estás donde querés estar, si estás haciendo aquello que amas o si estás tras de un cubículo porque crees que no hay otra opción pero te encantaría escribir un libro, ser artista plástico, bailarin/a, etc. ¿Con que soñás?
¡Busca cada día estar un poco más cerca de concretarlo! ¡Se puede!

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
En Facebook : Espacio Nuevo Ser
www.espacionuevoser.com.ar

Si en algún momento del camino necesitas compañía, para eso estamos en Espacio Nuevo Ser

2 comentarios:

  1. Pau primero te cuento que te leo siempre que compartis en Facebook! Mi vocación la estoy descubriendo de a ooco. Estudié contador xq me pareció fácil y económicamente estable, y no me equivoqué. Pero no podría definirlo como vocación... mi vocación va más por el lado de las matemáticas, la educación y el ser mamá. Pero todo eso con 18 años ni se me hubiera ocurrido! Ahora estoy en un proceso smde conocimiento personal y acercandome a lo que me apasiona. De a poquito. Ana

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  2. Hola Ana! Es una búsqueda que va decantando con los años, a medida que nos vamos conociendo y que ganamos experiencia la vida nos va marcando el camino. Cada paso que damos es parte de él! ;) Siempre estamos donde debemos estar.

    Te mando un abrazo!

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