domingo, 25 de diciembre de 2016

¿Ansioso, YOO?! Nah! Pasa así nos reímos juntos.


Muchos llegan a nuestro espacio para aprender a manejar o eliminar su ansiedad.  El Yoga y las flores de Bach suelen ser las mejores alternativas para acompañar estos procesos. Yo les llamo “procesos” ya que no es medicina alopática, donde uno visita a su doctor, le cuenta el malestar y luego de una medicación el asunto está “resuelto”. Por supuesto que yo puedo tomar un ansiolítico que me calme y me haga sentir mejor, pero la raíz del asunto sigue latiendo en el fondo. Tengo dos opciones: vivir medicado, ya que si la dejo la ansiedad me devora o comenzar un proceso terapéutico donde pueda conocer todas las aristas de este síntoma, comprender su origen, empezar a buscar recursos para sobre llevarlo hasta que logre transformarlo.
Cada síntoma nos habla de algo que a nivel emocional se venía gestando y cuando no logramos verlo, la enfermedad nos avisa de que ya es tiempo de cambiar.


Te consideras una persona tranquila o ansiosa? Hagamos un pequeño test tipo revista “Para Tï” (de chica se las reee leia a mi hermana mayor que las compraba!! De una que hacia los test en mi mente, si le marcaba la revista me mataba)
Estás en una cola larga del banco…empezás a ponerte nervioso por la “lentitud” de los cajeros?
El colectivo no llega…te haces la cabeza con todo lo malo que va a pasar, lo tarde que vas a llegar y el mal día que vas a tener por “culpa” de este colectivo?
La empanada está caliente… te re quemás la lengua y vas soplando para comerla YA?
Tenés un día importante de trabajo o en la facultad, repasas mil millones de veces la situación en tu mente tanto que quizás no te deja dormir?
Falta una cuadra para llegar a tu casa, pero ya estas con las llaves en la mano, sacándote la campera?

Estos ejemplos, medio en joda medio enserio, hablan de cuan ansiosos vamos por la vida. Lo preocupante, es que cuando uno se siente ansioso, la mente NO PARA y siempre está en otro lugar que no es el presente. Es decir, estás leyendo esto, pero ya estas queriendo terminarlo porque tenés que hacer otra cosa. O estas con tu familia, pero pensando en el trabajo. Siempre la mente está en el momento siguiente, lo cual hace que también perdamos registro de las cosas que pasan, perdamos u olvidemos objetos   (yo he llegado a guardar el control remoto en la heladera, por estar pensando en otra cosa). Vas manejando el auto repasando una reunión de trabajo y te desconectas de la velocidad a la que vas, estas tan distraído que no sabes ni donde guardaste las llaves o creíste haber metido el celular en el bolsillo pero como no prestaste la suficiente atención se cayó al suelo por no ponerlo bien y fuiste. No voy a dar nombres, pero son historias reales!
Seguro que vos tenés historias similares para contar, me encantaría leerlas!! Así sigo sumando al repertorio de ejemplos ;)
Si con esta definición te has sentido identificado, te cuento que la próxima semana seguiremos profundizando en este tema, comenzando con pequeños recursos y sugerencias para sobrellevarlo mejor. La intención, es que con un cambio de mirada vayamos sumando nuevos hábitos de vida para que reducir ansiedad y todo a lo que eso me lleva.  No podemos arrancarla YA como nos gustaría, como no podemos bajar 40 kilos en una semana. Asique es hora de cultivar la paz-ciencia!

Nos vemos la semana que viene… pero no te olvides de contarnos tu historia! Parte de sanar es reírnos de nosotros mismos.

Un gran abrazo,
Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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domingo, 18 de diciembre de 2016

Cerrá tu año en positivo


Ya que arrancó la temporada del “y si no te veo, felices fiestas” vamos a compartir hoy algunas formas de cerrar este año de la mejor manera.
Primer consejo… respirá. Es mucho procesar el año que termina, organizar las fiestas, ver donde la pasamos, caer en polémicas y debates familiares, termina siendo una etapa que estresa, agota, angustia o enoja.

Este post es una invitación a agradecer. Aunque este año haya sido como escalar el Champaquí con una bolsa de cemento en la espalda, hay que agradecer.  Es fácil dar gracias por aquello hermoso que nos pasó, si este año tuvimos un hijo, cambiamos el auto, avanzamos en nuestra carrera universitaria o laboral, nos pusimos de novios, nos casamos, nos hicimos un viaje re contra copado al Caribe, etc. Cerrar el año implica recapitular y revisar vivencias, caemos en el inevitable balance y quizás vemos situaciones dolorosas, pérdidas, metas no cumplidas, etc. A eso también es necesario darle las gracias. ¿Porque? Para transformar eso negativo en un acontecimiento que me llevó a crecer y estar en un mejor lugar. Si no, sólo será un momento terriblemente devastador en mi vida. Pero ese evento puede ser mucho más que eso, si yo agradezco, soy consciente de lo que pude aprender gracias a ello y transformar el dolor en gratitud y amor. Se puede. Posta.

Aceptar lo que no fue y comprenderlo, es parte de hacer el cambio.

Si este año me separé, agradezco. Si este año me accidenté, agradezco. Si este año alguien partió, agradezco su presencia en mi vida y le deseo paz. Si este año alguien me estafó, agradezco que las caretas se hayan caído y saber que hay gente que mejor perderla que encontrarla.  No puedo evitar decir que todo lo que atraemos a nuestra vida es para aprender y si lees seguido el blog te habrás aburrido de leerlo miles de veces. Pero si, somos co creadores de nuestra realidad. Toda experiencia es un espejo maestro de nuestro interior.

Entonces para cerrar el año, hacete una lista de toooodos los momentos que te gustaría agradecer, hayan sido calificados como “buenos” o “malos”, agradezco y como ritual de despedida quemamos esa lista. En otra hoja, anotamos nuestros pedidos para el 2017 y la guardamos en algún lugar donde no la veamos todo el tiempo. Es una forma de conectar con nuestros deseos y mover la energía en ellos sin obsesionarnos ya que cada cosa tiene su tiempo de manifestación.
Se trata de poner la intención en algo y nosotros ir trabajando en nuestro interior para lograrlo. No es tan sencillo como pedirle a Papa Noel  y te lo trae, para nada. Hay que laburarse.
Si yo no cambio, las cosas no cambian. Si hago lo mismo que el año pasado… el 2017 no será distinto a otros años. Lo maravilloso es que en tus manos está la posibilidad de cambiar tu vida, no depende de nadie más.

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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domingo, 11 de diciembre de 2016

Consejos en tiempos de duelo


Los duelos... duelen. Las transiciones desde el estado de pérdida al estado de armonía están llenas de alti bajos, días de querer estar solos, días no poder estar solos... días que de no querer hacer nada, días de no parar de hacer cosas para tapar el dolor de fondo que tenemos...días en que nos enojamos, odiamos, nos ponemos nostálgicos, extrañamos, culpamos, pensamos...

Podemos elegir de que manera transitarlo, pero es INEVITABLE SENTIR.
Podemos hacernos los fuertes y que nada pasó... pero más adelante ese dolor empujará desde adentro, al punto muchas veces de hacernos enfermar o que la vida nos presente ooootra vez la misma situación para que en esta oportunidad, nos sanemos.

Sentimos dolor, no sólo por eso que perdimos o cambió, es necesario trabajarnos y soltar idealizaciones, creencias, sueños, frustración y lo que en cada caso aparezca. Cada persona vive y responde en el duelo, según su manera de ser y ver el mundo. Es una instancia más para mirarnos, para encontrar que cosas nos atan, que patrones mentales/familiares necesitamos cambiar sobre la vida, el amor, las relaciones... es una excelente oportunidad de conocernos!

Con paciencia y amor a nosotros mismos ya que no hay una pastilla mágica para el olvido ni una anestesia al malestar. Cuanto más nos entreguemos al proceso, más rápido limpiaremos, sanaremos y podremos renacer. Formas de hacerlo hay muchas y la que elijas va a estar bien ya que cada persona resuelve de maneras diferentes.
Es el ciclo es de Vida- Muerte- Vida…esa transición necesaria, que si sabemos usarla nos sirve de trampolín para mejorar nuestra vida, saliendo fortalecidos y agradecidos de ella.

Paula Santiago
Directora en "Espacio Nuevo Ser"
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domingo, 4 de diciembre de 2016

Cuidado! El Yoga invade tu vida.


Amigos, no se dejen asustar por el título. Que el Yoga invada tu vida ¡Es una bendición! ;)
En estos últimos años ha habido una gran epidemia de practicantes y profesores de yoga. Por un lado está bueno, ya que una de las disciplinas más completas que conozco para la evolución de la humanidad está en cada rincón del planeta. Pero como todo, a veces una expansión tan grande lleva a que se pierdan valores esenciales de la práctica y cualquiera que haga un curso de un par de meses se hace llamar Instructor.

La mayoría comienza a practicar por algún tipo de dolor físico o dificultad emocional, como el manejo de la ansiedad. Pero a medida que pasan las semanas, empezamos a percibir otros cambios. Nuestro cuerpo está más flexible, fuerte y liviano, sin molestias o dolores musculares, nuestra mente se encuentra despejada, nos hacemos menos problemas, sobrellevamos mejor los momentos estresantes, encontramos nuevas formas de resolver las cosas, desarticulamos mecanismos automáticos (ya que la reflexión me invita a detenerme antes de  volver a repetir la misma situación) comienza a mejorar la  relación con las personas que nos rodean, aprendemos a comprendernos y comprender, a ser compasivos. Cambia nuestra mirada del mundo, observamos más y empezamos a hacernos nuevas preguntas. En resumen, el Yoga nos da una vida con mayor conciencia, cambio y evolución permanente en todas las áreas de mi vida.

Hace unos días vi “Awake” en Netflix (película que recomiendo sobre todo si no han podido leer “Autobiografia de un Yogui” de Paramahansa Yogananda) y en una parte un hombre relata sobre su encuentro con el Maestro. Le confiesa que el disfruta de comer, fumar y beber en exceso, del sexo promiscuo y que por eso no podría ser parte de su grupo de practicantes. Yogananda le responde que si puede, que para hacer Kriya Yoga no hace falta que deje todos esos hábitos ”Pero lo que no puedo asegurarte, ¡es que tú quieras seguir con ellos!”. ¡Me pareció tan claro! Porque el Yoga no impone, trabaja por aumentar la conciencia de quienes lo practiquen y de esa forma aquellos hábitos que ya dejen de ser saludables los iremos soltando porque ya no nos satisfacen. En otra nota del blog, he hablado sobre como la alimentación va cambiando. No tenes que ser vegetariano para practicar, pero al tener conciencia del cuerpo, ¡no querrás darle cualquier cosa!

Todo esto es Yoga y muchas cosas más que no entrarían en este texto de Blog. No es un grupo de posturas, no es aprender a respirar, esas son sólo alguna de las técnicas que usa, pero es una mínima porción de una disciplina que lleva cinco mil años en la tierra. Imposible aprender a captar su esencia en un año, ni en dos…es una elección para toda la vida.

Te invitamos a conocerla!
Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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sábado, 26 de noviembre de 2016

Cuando menos es más

Ya de regreso por el valle, les comparto algo que observé recorriendo provincias.
Cuando comenzó mi búsqueda personal y contaba entre mis amigos que hacia Yoga y terapia me miraba con sorpresa. Aún estaba el mito de que el Yoga era para jubiladas (apenas tenía 20 años) y que terapia hacían los “locos” (que puedo decir, me veía como alguien normal ;) jeje).

Por suerte actualmente está búsqueda se abrió a muchas personas, que aunque no practiquen nada al menos han oído hablar sobre este tipo de disciplinas. Ya no genera tanta sorpresa ni resistencia acercarse a ellas o tomar una sesión. Pero la moneda tiene dos caras.

Cuando el ego es más fuerte y domina la personalidad de quien se acerca a la terapia, no se logra sanar ni cambiar. Como consultantes suelen caer en la rueda de realizar infinitas sesiones de todo lo que aparezca como si fuera un gran shopping de la espiritualidad, creyendo que por eso son mejores personas o que por asistir a una sesión vamos a resolver la situación casi por arte de magia. Todas las disciplinas sirven, siempre y cuando quien las tome lo haga con la total conciencia y responsabilidad de saberse creador de su vida. No anulen su sabiduría interior, a su maestro interno que los guía. La sesión en si no es lo que me va a cambiar la vida, ¡soy yo mismo! El terapeuta que acompaña sólo nos da un empujoncito para ganar claridad, comprensión, compasión y mover la energía hacia la salud. Pero el trabajo debemos seguirlo nosotros mismos día a día, con voluntad. Comprender que ideas y acciones me han llevado hoy hasta acá y comenzar a dejar lo que nos hace daño. ¡Somos más poderosos de lo que creemos!

Por otra parte, he visto personas acercarse desde el Ego a la espiritualidad acumulando certificados de miles de cursos en sus paredes pero sin realizar ningún tipo de proceso personal. El ser “maestro” de algo significa tener conocimiento y perfecto dominio sobre una técnica que comparto y a la vez, haberme dejado atravesar y empapar por ella, no sólo a nivel teórico si no a nivel vivencial. Porque no puedo ayudar a otro, cuando yo no he sanado mis propias heridas. ¿Cómo puedo acompañarte y sostenerte?

Mi reflexión en ambos casos es la misma:
Sin voluntad ni compromiso real a atravesar ese espacio oscuro y doloroso de nosotros, no se llega a un cambio y crecimiento interior. Con crecimiento interior me refiero a que ya no sigo arrastrando las mismas cosas desde hace 10 años, si no que mi cambio hace que eso ya no me afecte porque está resuelto. He avanzado, cuando miro hacia atrás y veo mi vida más ordenada, mis días más felices y con nuevas dificultades y aprendizajes (porque así es esto, una manera de vida que implica evolución permanente). Sean cuidadosos a la hora de elegir con quien atenderse ya que existen montones de terapeutas maravillosos, pero no todos sin igual de responsables.

Escuchen su voz interna, en silencio, se encuentran muchas respuestas.
Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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domingo, 6 de noviembre de 2016

Cuando queremos cambiar el mundo...

Esta semana, en medio de una lectura de registros akáshicos, un consultante hablaba sobre el extremo desgaste que le generaba defender sus valores y creencias. Los maestros le mostraban una forma de lograr cambios sin que él terminara agotado por resguardar su causa.
Esa enseñanza, me trae hoy a este escrito.

Muchos de nosotros “luchamos” por defender personas o lugares que se encuentran en estado de vulnerabilidad, leyes o normas que no están siendo respetadas. Mi causa en particular fue defender los derechos de las mujeres embarazadas y de los bebés por nacer.
Cuando comencé era una guerrillera del parto respetado, enojadísima con el sistema médico que en muchas partes del mundo funciona como un gran negocio y no respeta la salud, los derechos, los cuerpos, etc. Sumado a que yo también había tenido una mala experiencia fue un combo complicado de llevar emocionalmente.

Ante cada injusticia ahí estaba yo, acompañando a esa madre en su dolor. Me enojaba, indignaba, angustiaba y llegaba a mi casa con toda esa carga. Me sentía frustrada, impotente, porque todo parecía funcionar de una manera perversa y uno no “puede hacer nada”. Yo estaba conectada con esa frecuencia de emociones, la angustia de mi propia mala experiencia se despertaba ante cada relato de dolor y cada célula de mi cuerpo respondía.
Sin darme cuenta, a medida que fui reconociendo y profundizando en mi propia historia como hija, mujer y madre algunas cosas empezaron a sanarse. A la vez, empecé a acompañar partos en un hospital donde se respetaba a las mujeres. Empecé a entender que si me conectaba con el amor, podía dar amor. Para esas mujeres, era importante que alguien las sostenga y las cuide, sus partos fluían sin tanto temor, se daban cuenta de la fuerza y el poder que tienen dentro.  

Pongo este ejemplo, para no exponer la historia de mi consultante, pero el aprendizaje era este: si queremos cambiar una realidad afuera, primero tenemos que ver porque nos identificamos con ella, que parte de nuestra historia toca. Una vez que ella esté sanada (o al menos tengamos la conciencia de esa herida) podemos involucrarnos desde un lugar amoroso. Empezando por un granito de arena. El granito parece pequeño e insignificante, los idealistas queremos ir a mover montañas. Pero a veces hay que ponerse metas más cortas, para luego avanzar.
Y mover montañas, puede ser nuestro objetivo final, pero empecemos con el granito de arena.
¿Cómo puedo sumar? ¿En que puedo ayudar? Ya no estaba enojada con el sistema, tampoco negaba su existencia. Pero había encontrado una forma más sana para mí y con resultados mucho mayores.

La diferencia estaba en conectarse con el bien, con lo que uno si puede hacer y con los efectos que eso tiene en otras personas. Con pequeños actos cotidianos podemos sembrar semillas de cambio.

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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sábado, 29 de octubre de 2016

¿Andas despistado o desatento? ¿Te cuesta concentrarte? Esto es para vos.

Como profe de Yoga, cuando hablamos con los alumnos sobre la meditación he recibido todo tipo de comentarios. Están los que creen que es algo imposible, otros sienten que “no es para ellos”, algunos lo ven como algo fascinante pero inalcanzable y otros quisieran saber cómo hacer para lograrlo. El escrito de esta semana, está dirigido a todos ellos.

Cuando me preguntan, les digo que es para todos, que no hace falta ser alguien “iluminado” y que la técnica en si es tan sencilla que no lo podés creer. Lo que es complejo es desarticular los mecanismos de nuestra mente y aprender a domesticarla. Eso lleva trabajo, pero hasta las cabecitas más activas con constancia logran hacerlo.

Existen diferentes formas de meditación, pero cuando alguien intenta sentarse diciendo “voy a poner la mente en blanco” generalmente el resultado es una frustración enorme, sumada a la sensación de no puedo con esto, no es para mí. Antes de sentarnos a querer meditar te propongo practicar algo más sencillo. Se trata de la concentración o atención plena.
Ahora mismo mientras lees, ¿cómo estás sentado? ¿cómo estas respirando? Tomate sólo un minuto (literal) para sentarte derecho, sentirte y empezar a ponerle atención a cómo estás respirando. Ese pequeño ejercicio, hace que tu mente salga de lo que estés haciendo (dejaste de leerme) para sentir tu momento presente. Si pudieras hacer esto varias veces al día, vas a empezar a lograr grandes cambios.

A esto se le llama práctica del presente. Significa estar acá y no en otro lado. Que tu mente, tu cuerpo y tus emociones estén todas en el mismo lugar. Ahora. Si no, estás trabajando pero pensando en que se largó a llover y dejaste la ventada abierta de tu habitación con piso de parquet. O estás manejando el auto, pensando en el trabajo, dudando de si le mandaste el mail a ese cliente enojado. En ambos casos, seguro la incertidumbre de lo que pueda pasar, también le da de comer a esa mente de maquinita imparable.

Se trata de situaciones donde nuestro cuerpo realiza una actividad de modo casi automático mientras nuestra mente está resolviendo otra cosa. El problema es, que sobre estimulamos la mente y la realidad es que no podemos poner el %100 de la atención a dos cosas a la vez.
Incluso muchas veces eso nos lleva a no tener registro de algunos acontecimientos. Saliste de casa pensando en todo lo que tenias que hacer y no te acordas donde guardaste las llaves. ¿Te pasó? Me encontré un rasguño en la pierna y no tengo idea de contra que me choque o encontré el control remoto en la heladera (decime, ¿en qué momento lo metí ahí?)
Todo eso, ¡es falta de atención!

Antes de que te sientes a frustrarte por no poder meditar, implementa el aumento de la conciencia en el presente, en los actos cotidianos.
Empezá de a poco, anda aumentando y contanos como te fue.  

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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domingo, 23 de octubre de 2016

¿Tenes idea de cuanto te pareces a tus padres?


Cuando miramos el mundo, es como si lo hiciéramos con unos lentes que fueron “hechos” con las experiencias de nuestra vida y que condicionan todo lo que vemos.
¿Qué quiero decir?
Comencemos del principio, como debe ser.

Al nacer, somos puro instinto de supervivencia, con que nos den alimento, abrigo y amor andamos bárbaro. Aún no hay ideas sobre nada, sólo sensaciones y según como nuestros cuidadores respondan a nuestras necesidades irán dejando huellas en nuestro mundo interior. Vamos creciendo y ellos nos acompañan a descubrir el mundo, nos dicen que cosas están “bien” y cuáles están “mal”, nos transmiten sus ideas de la vida, de que se trata el amor, el trabajo, el dinero, la escuela, como relacionarnos, sentarnos, hablar, etc.

Si bien nuestros padres son quienes van a calar más profundo en nosotros con sus creencias también influye el resto del grupo familiar, si tenemos hermanos o somos hijos únicos, si nos han criado nuestros abuelos o tíos, las vivencias que tengamos en el colegio, los maestros, el lugar geográfico, etc.

Y a este punto quería llegar, a decirte que todo lo que hoy pensamos es una construcción basada en todo eso que nos dijeron y vivimos. Es decir, que no es una realidad absoluta, total e indiscutible. Si no que es una verdad parcial. Podemos estar parados vos y yo frente a una situación y ver algo completamente diferente, la opinión y la conclusión que sacamos de ese acontecimiento va a depender de lo que tenemos adentro. También los recuerdos que tenemos son parciales, ya que la memoria va recortando y completando lo que le falta. Entonces muchas veces tomamos decisiones o juzgamos situaciones bajo esta lente distorsionando realidades.

Vamos con un ejemplo de esto: estamos en el banco y hay una gran fila para ir a la caja. Juan es un hombre muy ansioso desde chico, su mamá lo apuraba permanentemente y cuando él se demoraba era gravemente castigado. Aprendió a ir corriendo por la vida, con sensación de adrenalina y no comprende porque los demás son tan lentos. Está sufriendo en esa cola de banco, insultando mentalmente al cajero, al gerente y al mundo entero por ser unos inoperantes a ritmo de tortuga. Marisa en cambio, es una mujer tranquila. Su mamá era una señora que acompañaba con paciencia a su hija y ella aprendió a autoregularse. Por si había mucha gente en el banco, se llevó un libro, asique lo largo de la fila la tiene sin cuidado, aprovecha para estar sentada, descansar y leer. Lo que les piensen, sientan o hagan Marisa y Juan va a estar hablando de lo que ellos tienen adentro. La situación del banco es la misma para ambos, pero cada uno la vive y la maneja diferente.

Una vez más vemos la importancia del auto conocimiento, de revisar nuestra historia, para desarmar modelos que hayamos tomado de otros y que hoy en día ya no nos sirvan. Agradecer lo que nos han dado y lo demás transformarlo, buscando ser la mejor versión de nosotros mismos.

¿Qué área de tu vida estás deseando cambiar? ¿Qué ideas crees que te limitan para llegar a esa meta?


Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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sábado, 15 de octubre de 2016

¡ Mamá, mamá, encontré mi vocación!



El titulo evoca a un programa que veía de “joven” jeje donde el personaje todos los días llegaba a su casa diciendo eso, siempre con una profesión diferente, claro. La que finalmente no lo convencía y en el siguiente programa nuevamente creía haberla encontrado.

Sobre la vocación, es el tema de la semana. Cuando terminé la secundaria, tenía la creencia heredada familiarmente de que debía estudiar para ser “alguien” en la vida y para tener un “buen trabajo”. Me anoté en una carrera, luego cambie y luego volví a cambiar… pero mientras tanto había algo que permanecía en mi vida desde mi adolescencia: mi práctica de Yoga, mi profundo interés hacia el arte, la danza, la música, la filosofía y la psicología. Remaba muchísimo para avanzar en la universidad, llena de contradicciones, ya que en el fondo la motivación que me hacia estar ahí era la promesa de que “tendría un buen trabajo” y eso significaba también que mi economía pudiera ser estable, ya que para ese entonces me mantenía sola y tenía una hija.

Gracias a algunos maestros de la vida comencé a comprender que esa era una posibilidad pero que no era la UNICA. Que para muchos, es el camino del éxito pero que para mi significaba someterme a un modelo de creencias familiar, en el que no era feliz.
Me llevó bastante trabajo interior soltar esa creencia, ya que me daba seguridad esa promesa y elegir otro camino implicó comenzar a confiar en mi intuición, buscando la confianza adentro, sin apoyarla en cosas materiales.


Entendi que yo ya era alguien y que un título solo me marcaba una dirección profesional. Todas las carreras, los oficios y profesiones son necesarias. Un amigo ingeniero me dijo “el mundo es como una gran máquina, para que funcione a la perfección cada pieza tiene que cumplir su función, ninguna está de más, ni puede haber una de menos”. Aún hoy resuena en mi esa analogía que me llevó a preguntarme… ¿y yo que pieza quiero ser? ¿Que aporte quiero dar al mundo?

Entendi que si amaba lo que hacía y entregaba lo mejor de mi, eso crecería, porque todo lo que alimentamos, crece. 

Entendí que si yo encontraba mi verdadera vocación, podría ser feliz y esa felicidad te lleva a buscar compartir con alegría lo que sabés hacer, eso se transmite, al otro le llega y así se expande.

Entendí también que cada ser es único, con cualidades y capacidades, información de vidas anteriores y que tenia facilidad para muchas cosas, pero que aún no lo había descubierto.

Y así, fui construyendo mi profesión como terapeuta. Usando mis capacidades naturales, potenciándolas con el estudio, con el trabajo personal y la experiencia.
En estos años he conocido gente que vivía de formas que no había imaginado, gente con titulo que se dedicaba a otra cosa porque no conseguía trabajo, inclusive recuerdo una profesora de yoga que me contaba sobre su trabajo en un hotel “porque viste que de dar clase no podés vivir”.
La diferencia siempre estuvo en las creencias que tenían cada una de esas personas. No eran “suertudos” o “elegidos” aquellos que trabajaban de lo que amaban, eran personas que habían confiado en sí mismos, que habían hecho un proceso interior de crecimiento que les permitió lograr esos sueños. Muchos se sorprenden cuando cuento que comencé trabajando en McDonalds, ¡casi me parece una vida pasada!
Hoy te invito a reflexionar si realmente estás donde querés estar, si estás haciendo aquello que amas o si estás tras de un cubículo porque crees que no hay otra opción pero te encantaría escribir un libro, ser artista plástico, bailarin/a, etc. ¿Con que soñás?
¡Busca cada día estar un poco más cerca de concretarlo! ¡Se puede!

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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sábado, 8 de octubre de 2016

La terapia DUELE. ¿Que? ¿Como??


 Cualquier tipo de proceso terapéutico en principio DUELE. 
¿Qué? Si, lamento decirlo, no es una buena estrategia de marketing, lo sé. Pero es hablar con total honestidad y sinceridad ;) .

Te cuento un poco mi historia. Hubo un momento de mi vida, en el que yo misma no lograba sostenerme, en donde la situación que atravesaba era para mí tan dolorosa, difícil y solitaria, que no me alcanzaba la práctica de Yoga para calmarme. Le daba vueltas al tema, lo miraba por un lado y por el otro, pero seguía padeciendo las mismas situaciones una y otra vez. Es ahí donde decido buscar ayuda y llego a una psicóloga que me acompañó en el proceso de auto-conomiento por muchos años. 

Recuerdo hoy con cariño, salir muchas veces de sesión enojada, angustiada, llorando por días y que algunos amigos me dijeran "pero si te angustia tanto, ¡¿para qué vas?!" dando por entendido que la terapia solo debe hacerte sentir mejor y si no es así, estás desperdiciando el dinero (en realidad me decían: ¡te están choreando! bien a lo porteño jeje)

Sobre este punto es la reflexión de esta semana. Cuando estaba a solas y le daba vueltas al asunto, lo hacía desde la Paula que había creado esa realidad, que por supuesto si hubiera tenido la claridad de lo mal que me estaba haciendo a mi misma ¡no la hubiera construido! Pero al no poder salirme de mis propios pensamientos, de mi manera tomar decisiones, seguía repitiendo infinitamente.

Cuando llegamos a sesión siempre hay "algo" en nuestra vida que no estamos pudiendo solucionar o sobre llevar, por eso acudimos a un profesional. Al empezar a compartir nuestra historia con el otro, vamos empezando a desenredar y comprender el paso a paso de cómo llegamos a estar hoy donde estamos, cual es nuestra herencia familiar, que patrones de conducta utilizamos, de donde los sacamos, porque creíamos que de esa manera se debían realizar las cosas, etc.

Ese "darse cuenta" es como salir de una burbuja y caer en la realidad de todo lo que veníamos haciendo, ver con mayor sinceridad el cómo soy y como son los otros. Inclusive hacerme cargo, de lo que creí que "otro" me había hecho cuando en parte, yo mismo cree esa realidad, eligiendo sin conciencia una y otra, y otra... y otra vez, la misma situación.

Nuestro espacio se llama "Nuevo Ser" en parte por eso. Nace una nueva personalidad, luego de un proceso terapéutico, no volvemos a ser los mismos, ya que al ir reconociendo nuestras actitudes comenzamos el cambio, dejamos de tomar algunos caminos o decisiones, desarticulamos comportamientos, soltamos viejas creencias y empezamos a ser el adulto que soñamos ser. Eso lleva trabajo, dedicación, valor y amor hacia nosotros mismos. Pero te aseguro, que nadie, ningún maestro de todos los que ves, lees o escuchas, son lo que hoy son sin haber tenido alguna crisis profunda, donde algo de ellos muere para que renazca parte de lo que hoy muestran ser.

¡Inclusive nosotros!

La sabiduría la vamos tomando de la vida que nos enseña, apoyados en teorías, filósofos, maestros que ya la han pasado y pueden darnos claridad sobre el cómo salir. Pero nadie más que vos, puede sacarte de ese lugar. El primer tiempo la terapia duele, si. Pero luego, aprendemos a caminar con los ojos abiertos, creando una realidad mucho más amigable y nos damos las gracias a nosotros mismos, por el trabajo hecho y por poder estar hoy acá, en paz.

¿Ya te has sumergido en las profundidades de tu Ser?
¿Como ha sido el proceso para vos?

Contanos! :)

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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sábado, 1 de octubre de 2016

Cuando quiero ayudar al otro y el otro “no me deja”


Cuando alguien llega a una sesión siempre están abiertos, en la búsqueda de soluciones a los asuntos personales que los hicieron pedir el turno. Suelen estar receptivos, confían, se entregan. Es el contexto y el espacio donde soltarse y trabajar. Es su momento.

Son muchos los consultantes (sobre todo en sesiones de Registros Akáshicos) que preguntan por situaciones que están viviendo personas cercanas a ellos, intentando encontrar una forma de ayudarlos. ¿Pero que suele suceder? Que el otro al que ellos quieren ayudar aún no está listo.
No se muestra receptivo, inclusive hay veces donde la reacción es adversa, negativa, se cierran, se enojan y aunque les estés dando un consejo acertado de corazón, no lo pueden recibir.

¿Y que le pasa a la persona que solo estaba intentando ayudar? Algunas se enojan, otras se angustian, se quedan preocupadas, se sienten impotentes, etc.

Aquí el trabajo es como siempre: MIRARNOS A NOSOTROS MISMOS. Aceptar que el otro es un ser adulto que puede elegir no resolver aún la situación, quizás no porque no quiera hacerlo… si no, porque aún no puede, no está preparado. La fruta siempre cae del árbol cuando está madura, no antes, ni después. ¡Recordemos eso siempre!
“Y pero la está pasando tan mal!” Si… entiendo tu preocupación, pero hay “algo” en su mundo interior que aún no está resuelto y debe vivir esa experiencia como parte de su crecimiento personal, de su evolución como alma.

En algunos casos sucede también, que el otro simplemente ELIGE hacer las cosas de otra forma. Esto es muy común en hijos que hacen las cosas distintas a como su madre/padre esperaban. Llegan esos padres preocupados a sesión y siempre los maestros les brindan la claridad de aceptar que sus hijos tomen un camino diferente al que ellos pensaban, que están paso a paso, día a día buscando, construyendo y escribiendo su propio libro.

Nuestra mirada de la vida está atravesada por nuestra historia, nuestra personalidad, nuestras vivencias… asique yo puedo ver este objeto y pensar una cosa y vos otra.
¿Quien tiene la razón? Los dos ;) Cada uno desde su mirada.

Entonces: acompañar a nuestros seres queridos no implica opinar, juzgar y dar órdenes porque nosotros tenemos la verdad absoluta. Es acompañar, si nos preguntan aconsejar y dejar que el otro sea la mejor versión de sí mismo, a su manera, dándole el tiempo que ese otro necesite para hacer, equivocarse y acertar. De esa forma evitamos el conflicto y seguramente se mostrarán más abiertos a recibir lo que podemos brindarles. 


Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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domingo, 25 de septiembre de 2016

Cuando se trata de soltar… ¿Cómo lo hago?


 Cada situación, persona, lugar, trabajo, etc tienen su ciclo, aunque muchas veces no logramos acertarle al final de manera adecuada. ¿Qué quiero decir? Vamos con ejemplos. Tengo un trabajo que no me satisface, con un jefe que me maltrata. Puedo mandar el telegrama HOY y no volver nunca más. Es una opción, que no está mal. Pero si me considero un ser espiritual que vino a esta vida a aprender (o simplemente no deseo en absoluto volver a vivir estas situaciones) tengo una revisión que hacer. ¿Cómo me trato a mi mismo? ¿Siempre me encuentro con estos personajes? ¿Hay otros en mi historia? ¿Cómo terminaron esas relaciones? ¿Cómo lo resolví?

Si me voy de ese lugar HOY, seguramente en otro contexto, en otro trabajo o en otro tipo de vínculo encontraré quien me vuelva a hacer sentir así. Hasta que me dé cuenta que algo en mi no está funcionando y que debo hacer un cambio, soltar alguna creencia, etc. A este yo lo llamo el patrón del “escapista”. Se va del lugar con alguna excusa muy sensata y racional con tal de no enfrentar la situación o ver sus partes más escondidas.

El otro ejemplo que tengo es el inverso. Aquel que con tal de no hacer un cambio se somete a la situación sin poder salir. Sabe que no está a gusto, muchas veces comprende que lo lleva a estar ahí peeeero…aún así el cambio lo asusta o preocupa. La incertidumbre de no saber que viene después de eso le genera ansiedad, temor, angustia y no logra soltar. Algunos tienen la “suerte” de que el afuera resuelve (volviendo al ejemplo de trabajo, justo lo despiden) y de esa manera los deja de un soplido en la calle con todas esas emociones en la mano, ¡pero ahora multiplicadas!
A este patrón le llamo “resistencia máxima”, me lo imagino como un toro que sigue tirando del carro pase lo que pase.

Lo más sano en ambos casos, sería poder estar conectados con la situación, trabajar mis emociones, comprender, aceptar y sanar mis limitaciones, para poder poner el punto final cuando yo considere que es tiempo. Organizar mi “salida triunfal”, de modo que no me desestabilice.

De todas maneras, cada uno de nosotros ve hasta donde puede, según el nivel de conciencia que tiene en ese presente. Jamás debemos juzgarnos, sólo aceptar y hacer lo mejor en cada momento. Si nos vamos de un portazo, aprenderemos más adelante y si me quedé hasta que todo terminó muy mal, sentiré que el mundo se me viene abajo, hasta que encuentre soluciones y salga de eso. Finalmente aprenderé lo que deba aprender.

Nuestra invitación es a vivir de manera más consciente nuestra realidad, para evitarnos situaciones de sufrimiento extremo, eso implica valentía y una revisión constante, pero el resultado es una vida más armoniosa. Alti bajos, días tristes, tenemos todos. Pero si al terminar la semana,  el mes, el año ves que tu vida va mejor y que la mayor parte del tiempo sentís alegría y plenitud. ¡¡Es que vas muy bien!!
Y vos, ¿con que patrón te identificas más? ¡Contanos tu experiencia!

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
En Facebook : Espacio Nuevo Ser
www.espacionuevoser.com.ar

Si en algún momento del camino necesitas compañía, para eso estamos en Espacio Nuevo Ser.




domingo, 18 de septiembre de 2016

Preguntas incómodas, respuestas verdaderamente dificiles!

Es común que a los que están cerca mio, les haga la misma pregunta que yo me hago seguido:

¿SOS FELIZ?

Parecen dos simples palabras, pero que tienen muchísima fuerza. Las respuestas han sido variadas, algunos no me han respondido, otros se ríen pensando que es un chiste y otros se enojan pidiendo que los deje tranquilos. ¡Reconozco que me divierte hacerlo!  Aunque algunos sientan que les arruiné el día. Pero en el fondo siento que hacernos preguntas es la manera más simple de detener la inercia, de frenar cinco minutos y ver si lo que estoy haciendo me conduce al lugar donde quiero llegar. Si el hoy construye mi mañana, es importante ver para donde estoy caminando.

A los 20 sentía que mi vida no era “mía”, que las cosas pasaban y me sucedían, que había gente con suerte, con dinero, con contactos y con miles de cosas que veía que yo no “tenia” y que por eso estaba donde estaba. Como si mi vida la armara otro, como si todo fuera una mala casualidad donde me toco eso en suerte. ¿Te ha pasado?

Sin irme a creencias espirituales sobre la reencarnación, esta familia de origen, el contexto socio-cultural y económico, etc si me han “tocado”. Pero en ese momento empecé a comprender que lo que yo hiciera con eso era lo verdaderamente importante. Que yo buscara las posibilidades, que me animara a conocerme y hacerme las preguntas que para muchos hoy siguen siendo incómodas.

A veces creemos que la felicidad va a llegar “cuando …..” y en esos puntos suspensivos cada uno completará que cree que le falta para ser feliz. Un amigo me respondió que cuando acomodara su economía iba a ser feliz, otro que cuando cambiara el auto, otro cuando pasara una evaluación laboral muy difícil. Por supuesto después de esos acontecimientos volví a preguntar y la respuesta ya fue un enojo. Claro que no se enojaban conmigo, si no con que exponga que están depositando la felicidad en algo material y externo. Entonces siempre hay una excusa para no poder ser feliz.

Agradezcamos hasta el más mínimo detalle de vida que nos rodea, agradezcamos el amor, los amigos, la salud, el sol, el rio, un té calentito en invierno, una pizza con amigos.
Algunos creen que eso es conformismo, pero no. Hablamos de ser agradecidos con lo que tenemos, para sentirnos felices y plenos mientras vamos por más. No es lo mismo ahorrar para cambiar el auto enojada con la economía del país, que hacerlo feliz de que cada mes estoy más cerca de tener un auto con mayores comodidades para mi familia y para mí.

Si llegaste hasta esta altura de la nota, no me queda otra que hacerte la pregunta…. SOS FELIZ??! ;)
No importa la respuesta, ¡importa el camino y lo que vos hagas con ella!
Contanos tu experiencia.

Paula Santiago.
Directora y Terapeuta en Espacio Nuevo Ser
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lunes, 12 de septiembre de 2016

Que tipo de yoga hacemos?

Se dice que el Yoga tiene cinco mil años, aunque a lo largo del tiempo y según el lugar del planeta
donde ha sido practicado ha tomado muchos matices y variantes.
Hay diversas escuelas, maestros, linajes, estilos, métodos, etc. Todos tienen la misma finalidad: el estado de dicha y comunión con el Universo, Dios (en sanscrito llamado “Samadhi”). La diferencia
está sólo que el camino que siguen para llegar a ella es diferente.
En Espacio Nuevo Ser, luego de un recorrido a lo largo de los años con diferentes maestros y escuelas hemos tomado el concepto del Yoga integral o Yoga de Síntesis que planteaban los maestros Aurobindo y Sivananda. ¿De que se trata esto? De integrar diversos métodos, de tener varias técnicas y poder hacer del YOGA una disciplina más social en donde todos, sin importar las creencias, habilidades físicas o mentales, puedan practicarlo.
Por ello la clase se adapta al grupo de alumnos y no los alumnos a la clase. En donde alguien no pueda hacer algo se buscan variantes para que pueda mejorar su estado pero sin sobre exigencias que lleven a que se frustren o lastimen. La intención es INTEGRAR.
Cada clase es diferente, ya que no todos los días estamos igual. Habrá días de práctica intensa físicamente, otros donde trabajaremos por el equilibrio, en otros meditaremos y respiraremos más, otros donde hablaremos quizás sobre situaciones cotidianas y aprenderemos a verlas desde la mirada que el YOGA tiene sobre la vida, etc.
El objetivo entonces es que nadie quede afuera, que todos sientan que desde el lugar en donde están pueden practicar y transformar su vida. Cada uno a su tiempo, a su ritmo, conociendo y respetando sus necesidades y limitaciones, proponiendo nuevos objetivos para avanzar de manera progresiva pero permanente. Sin importar la edad o género, los grupos son variados en edades,
incluyendo en ellas mujeres gestantes, adultos mayores, adolescentes, etc.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Ciclos internos y externos. Como es afuera es adentro.

En estas últimas semanas, dentro de las sesiones de flores de Bach o en lecturas del registro akáshico, han sido recurrentes algunos temas que me motivaron a escribir sobre lo que aprendí. Se trata nada más ni nada menos que de aceptar el presente que vivimos, reconocer como hemos llegado hasta ahí y adentrarnos en el proceso que eso implica.
He escuchado por doquier frases como “tendría que haber hecho otra cosa”, “no tendría que sentir esto” y cuestionamientos por el estilo, producto de no estar felices con lo que estamos pasando. Pero las cosas simplemente SON, estudiarlas hace que pueda entender el paso a paso que hicimos para terminar ahí. Suelo responder que “de lo ideal a lo real hay una distancia”. Esa es la distancia que debemos recorrer en el camino del auto conocimiento y trabajar por sacar la mejor versión de nosotros mismos.
Primero, desde la aceptación de la realidad que vivo: ser consciente de hasta dónde puedo hoy y saber que ese es mi punto de partida, el lugar donde estoy parado observando el panorama antes de decidirme a dar el próximo paso.
Algunos preguntan: ¿Cuándo voy a estar bien? ¿Cuándo va a pasar esto? Nadie tiene la respuesta, los tiempos internos varían según la persona. Lo que sí es seguro, es que cuanto uno más se compromete con profundizarse y desarticular esos comportamientos, más rápido sucederá. Sin exigencias, sin centrarme en que YA quiero el resultado final (“estar bien”) porque la energía debe estar centrada en el proceso de aprendizaje. Cuanto más me resista y postergue entrar en ese lugar oscuro y desconocido de mi mismo… más larga se hace la caminata.
Cuanto más responsabilizo al “que me hizo esto” más se aleja el día en que me siento mejor. Al soltar la creencia de ser la “victima” de la historia, me ayudo a poder tomar un rol activo en la situación y de esa manera comenzar a construir nuevas formas de relacionarme.
Todo tiene sus etapas, procesos o estaciones, como la naturaleza misma. Quizás en ese momento de “oscuridad” y angustia sintamos que estamos en un invierno frio y solitario…pero cuando pasamos un invierno, luego llega la primavera, SIN EXCEPCIÓN.
Nunca un árbol se ha enojado con el otoño e impidió que sus hojas se caigan. Todas las fases SON NECESARIAS. El caer de las hojas (desprenderse de lo que ya no es necesario) es una protección a la tierra del frio que vendrá luego durante el invierno. Ese “soltar” prepara a la tierra para lo que viene (fase de duelo y encuentro con nuestros aspectos desconocidos). De repente un día, sin casi darnos cuenta, empieza a calentar más el sol y comenzamos a ver los primeros brotes de primavera. Nos sentirnos diferentes, vamos recuperando el entusiasmo, las ganas, la alegría y eso que parecía tremendo, eso en lo que no dejábamos de pensar, va dejando de doler.
Siguen pasando las semanas, llega el verano y con él, los frutos. Nos sentimos transformados, llenos de energía, renovando la fe en nosotros mismos, viendo cuanto hemos crecido, agradeciendo a esa experiencia por habernos hecho crecer, por dejarnos en este lugar tan maravilloso como en el que estamos ahora.
Si estás en un momento “otoño” quiero que recuerdes que las demás estaciones te están esperando para ser transitadas, que no podemos evitar ninguna si deseamos florecer.
Cuanta más resistencia pongamos a lo inevitable, más cuesta arriba se hace. Si nos entregamos naturalmente a dejar ir, llorar, soltar, liberarnos, perdonarnos, comprendernos, amarnos, volveremos a nacer en primavera.

lunes, 29 de agosto de 2016

Psicología Clínica

La Psicología en tanto ciencia de la Salud está vinculada a un Proceso y a un Acompañamiento que
puede estar circunscripto a algún aspecto de la vida que la persona desea mejorar o cambiar, es decir que estaría en relación a un crecimiento personal, o bien puede estar señalado por un sufrimiento, malestar o problema específico que la persona (o familia) no pueda abordar por sí sola.
Cabe indicar, que pensamos recomendable que en algún momento de la vida las personas acudan al psicólogo para su propio crecimiento personal de modo tal que puedan esclarecer sus perspectivas y emociones mejorando su calidad y proyecto de vida.
Cuando se pretende hacer frente a situaciones difíciles las personas intentan utilizar los recursos que disponen de modo inmediato, cuando esto no funciona uno tiende a acudir a personas de confianza o con autoridad para mejorar, pero cuando todos los recursos cercanos no provocan un bienestar duradero es necesario plantearse la pregunta ¿quién puede ayudarme?
En contra de la creencia popular la ciencia psicológica no está para “los locos” sino para los problemas que se presentan en la vida en general con sus diferentes matices y niveles (-se podría decir escuetamente que la locura no es más que el efecto de problemas de la vida profundos donde el sufrimiento hunde al Ser, el matiz más oscuro, el nivel más bajo-).
A continuación se mencionan algunos ejemplos de dificultades que se pueden presentar en la vida:
* Dificultad para tomar decisiones importantes
* Frustración repetida en algún aspecto de la vida
* Problemas de ansiedad en algún momento en especial o si es generalizado
* Problemas con el amor sea de modo individual o en pareja (lograrlo, sostenerlo, disfrutarlo, construirlo, etc.)
* Crisis de identidad, proyecto de vida, orientación afectiva
* Autoestima y autonomía
* También las personas que si bien no tienen un problema en su Ser pero que cuidan a familiares y necesitan cuidarse para seguir cuidando
* Problemas de socialización, para integrase al grupo
* Problemas relacionados con la sexualidad
* Problemas relacionados con el buen dormir
* Quizás algún temor o miedo que aparece a menudo y un largo etcétera de problemas y dificultades que con el paso del tiempo se pueden ir agravando, oscureciéndose en los matices, cada vez bajando más de nivel…
Un proceso terapéutico no necesariamente debe ser largo, dependerá de muchos factores, el tipo de problema, si hay más de uno, el tiempo que hace que se mantiene, la confianza en el cambio, la confianza en la psicología, la capacidad de introspección, la implicación de la persona en la terapia, entre otras variables.
Por lo tanto se puede decir que el tiempo de duración de un proceso terapéutico va a estar circunscripto a los objetivos que cliente y psicólogo construyan juntos, de los avances y retrocesos que se vayan manifestando, observando y reflexionando.

lunes, 22 de agosto de 2016

El Yoga y la alimentación

El Yoga y la alimentación:
Decíamos en notas anteriores que el Yoga nos ayuda a estar presentes, a habitarnos a nosotros mismos, a ser más conscientes. 
¿Para que me sirve esto? Entre otras cosas para que la mente no vaya como un caballo desbocado pensando, para que no terminemos diciendo y haciendo cosas por impulso, sufriendo luego las consecuencias de ello, claro.
Al estar presente, atenta, hay una parte de mi que está “despierta” cuando algo sucede, que me avisa de cómo puede terminar la situación si sigo por ese camino. Esto me ayuda entonces, a poder pensar mejor las cosas antes de actuar y elegir otra alternativa. 
¿Que tiene que ver Yoga con la alimentación? Sencillo, el aumento de la conciencia beneficia todas las áreas de mi vida. Por ejemplo, supongamos que comí algo que me cayó “mal” o pesado, al estar consciente, comienzo a registrar que ese tipo de alimento no me hace bien. Muchos alimentos aunque tengan una buena calidad nutricional, según el organismo de quien lo consume pueden generar malestar. Entonces la consciencia en ese caso me ayuda a reconocer que ese alimento no es para mí y ante la próxima ocasión que lo tenga cerca, elegiré si consumirlo o no.
¿Cuantas veces estamos queriendo cuidarnos o bajar de peso y caemos en la tentación que después nos trae culpa, angustia, enojo o frustración? Ante esa situación la consciencia despierta te recuerda tu objetivo, tu deseo y lo mal que te sentís después, por ese pequeño momento de “placer”.  
El Yoga me ayuda a conocerme y podré registrar el porqué de mi desorden con la comida, si comía por ansiedad, por depresión, por aburrimiento, etc, me ayudará a aprender a manejar esas emociones, calmarlas y encontrar nuevas formas de comportamiento. Si sólo nos “obligamos” a comer lo sano, en una dieta del momento, sin trabajar todo lo que nos pasa en esta relación con la comida terminaremos frustrándonos, subiendo y bajando de peso, probando miles de dietas y ninguna terminará de dar resultado.
El cambio siempre debe ser desde adentro, progresivo, con voluntad y autoamor para revertir los mecanismos aprendidos.

lunes, 15 de agosto de 2016

Consulta Psicológica a través del Tarot Marsella

Consulta Psicológica a través del Tarot Marsella

De un tiempo a este presente las cartas del Tarot de Marsella se han transformado en una
herramienta singular para el conocimiento de uno mismo, pero en este caso que nos convoca se
trata de una forma particular de abordar la consulta psicológica.
En la consulta psicológica se trabaja con los 22 arcanos mayores que funcionan como arquetipos
que espejan la situación dinámica-afectiva del consultante. Las cartas dispuestas por el azar del
propio consultante van a ir encontrando sentido a partir de las preguntas o de la motivación que el
mismo traiga, que pueden no estar del todo claras, y de la lectura e interpretación que se irán
formulando a partir de la elaboración psicológica.
El proceso de elaboración psicológica que se efectúa en la consulta tiene por finalidad la de poner
en palabras, guiar, articular, brindar una perspectiva de la situación anímica del consultante que
puede estar relacionada a distintas áreas de su vida, vínculos familiares, cuestiones relacionadas al
destino, a decisiones trascendentales, entre otras.
La idea inherente al trabajo con el Tarot de Marsella es la de esclarecer aspectos de la persona que
consulta, para ello es que se utilizan los arcanos mayores y el conocimiento que provee la ciencia
psicológica, cabe señalar que a partir de la misma no se efectúa ni una evaluación ni un diagnóstico psicológico ya que realizar esto implica una serie de encuentros circunscriptos en el tiempo así como herramientas más apropiadas para tal fin, como tampoco que de la misma se desprenda un trabajo terapéutico que sí necesita de un periodo más extenso en el tiempo como también de un método o de varios que permitan abordar los nudos problemáticos que la persona necesite tratar.

lunes, 8 de agosto de 2016

La mente y el yoga

La mente y el YOGA:
¿Que me pasa cuando llevo la atención y pongo presencia a este instante presente? Comienzo a percibir como me siento,la postura que tiene mi cuerpo, si hay alguna molestia, como es mi respiración, percibo el ambiente, los olores, temperatura, etc. Soy consciente de cada pensamiento que revuela en mi mente, empiezo a conocer como funciona, la calidad y cantidad de imágenes e ideas que aparecen. Esto hace que yo vaya teniendo mayor registro de la naturaleza de mi propia mente, que pueda ver con claridad patrones y repeticiones mentales, emocionales.
Esta práctica de auto observación me lleva a que en cualquier momento del día pueda registrar de manera sencilla esas ideas en las que pierdo tiempo, las fantasías que nos hacemos, las preocupaciones sobre lo que puede pasar con tal o cual situación, con lo que me dijo / hizo tal persona... no te pasa?
¿Cuanta energía mental se te va durante el día divagando y conjeturando sobre situaciones y personas?
¿Cuanto nos enoja o angustia eso que nos estamos imaginando que muchas veces termina no pasando?
¿Cuantas veces por impulso no dijiste algo de lo que después te arrepentiste o notaste que estabas equivocado al pensar eso?
¿Cuantas veces te dijiste "no puedo sacarme el tema/esta persona de la cabeza?
A todos nos pasó en algún momento... en la clase de Yoga, gracias a la práctica de estar presente, puedo comenzar a "pescarme" cuando entro en esas ruedas de pensamiento rumiante. Ese darme cuenta es el primer paso para salirme, el primer movimiento que hacemos para el cambio. Luego nos queda seguir tomando herramientas del Yoga para movernos de ahi con mayor facilidad.
Nuestra mente es un hermoso y magnifico instrumento de creación, los proyectos y sueños empiezan con una idea.
Usa tu instrumento para construir la realidad que soñas!

lunes, 1 de agosto de 2016

Memoria Celular, Que es? Como funciona?

Siempre partimos de la premisa de que
el ser humano es cuerpo, mente y emociones, que no podemos sanar un nivel sin armonizar los demás. La memoria celular, trabaja a través de respuestas musculares (técnica conocida como testeo muscular o "Touch for health") armonizando energéticamente, facilitando la comunicación entre mente y cuerpo, liberando emociones y acelerando los procesos de cambio.
Como es en lo práctico una sesión?
La persona elige el tema que desea trabajar, el facilitador irá haciendo preguntas ejerciendo una suave presión sobre su músculo Deltoides, que será quien nos responda (con tensión o relajación). Una vez que hayamos tomado la información necesaria comenzaremos con ejercicios para "corregir" los desequilibrios encontrados. Al finalizar la sesión tendremos mayor claridad sobre la situación, estaremos más livianos emocionalmente y con el correr de los días notaremos que esa equilibración energética dió como resultado que los acontecimientos de mi vida se vayan acomodando con mayor facilidad. Es un desbloqueo que libera.
Lo interesante y distinto de esta herramienta es que las respuestas del cuerpo son las que nos van llevando a la información profunda que la mente no es capaz de percibir ni comprender todavía. El cuerpo hace emerger esa información de la que aún no somos concientes.

martes, 26 de julio de 2016

Elegir otras opciones.

"Siempre estamos construyendo, todo es causa y efecto. Jamás somos víctimas de nada, ni de nadie. La vida misma en este presente que tenemos es parte de un paso a paso que elegimos cada mañana al despertar. Si sentís que no has elegido esto que te toca vivir, es tiempo de detenerte, reflexionar, buscarte y empezar a andar nuevos caminos que te conduzcan a nuevos lugares. No es posible una “vida nueva” haciendo lo mismo que veníamos haciendo. Hay que elegir otras opciones."
Paula Santiago

martes, 19 de julio de 2016

Renovamos nuestro Logo!


Felices con nuestro nuevo logo!

Después de una ardua búsqueda finalmente se ha logrado plasmar en una imagen nuestra visión de trabajo y el motivo de que nuestro espacio se llame "Nuevo Ser".
La flor de loto es un símbolo de espiritualidad que habla de la pureza del alma. Dicha flor, crece en el lodo y pese a eso permanece impecable, bella y pura.
Cada noche se cierra y se hunde, para reflotar limpia cada mañana y abrirse.
En el centro del logo, verán una figura humana que contiene dentro un pequeño meditador. Ese es el "Nuevo Ser" al que debemos alimentar, esa parte nuestra que busca transformarse, que nos conecta con la paz y la sabiduría innata en cada uno de nosotros. Conocerse y silenciarse es necesario para encontrarlo.
Ojala que cada uno de nosotros conectemos con ese "Nuevo Ser", que en realidad no es más que nuestra propia esencia intentando emerger, al igual que lo hace en cada amanecer la flor de loto.